Obra compuesta por dos paneles, uno en tono beige y otro rojo, los que, a su vez, están formados por dos paneles, uno rectangular vertical a la izquierda y uno cuadrado a la derecha. El panel de la izquierda presenta un cuero cosido a la tela de base, en formato vertical, sobre el cual aparece una imagen de gran formato, dibujada en rojo, de orientación vertical, de una ballena arrastrada por una canoa. En el panel cuadrado contiguo se representan 9 imágenes similares pintadas en rojo sobre pequeños pedazos de cuero de bordes irregulares cosidos a la tela de base. Uniendo ambos paneles se observa una escala fotográfica en rojo y blanco en diagonal a la base. El panel rojo, de la derecha, presenta una primera sección rectangular donde se presentan seis cueros de bordes irregulares cosidos sobre la tela de base, con imágenes de manos pintadas con la técnica de estarcido. El panel cuadrado de la derecha, presenta una piel de vaca cosida a la tela en orientación vertical y sobre esta aparece una mano izquierda dibujada con pintura negra. En el borde derecho aparece una escala fotográfica en rojo y blanco en sentido vertical.
"En 1983, mi hermana arqueóloga fotografió pintura rupestre en la Quebrada del Medano, en Tal Tal
Con esta pieza Nury González introduce una nueva iconografía en su obra, dejando atrás las imágenes asociadas a la cajetilla de cigarrillo Camel, y comenzando una reflexión sobre la pintura como elemento identitario del país, en un momento donde parte de la escena artística chilena se alejaba de este lenguaje.
Nury venía de estar trabajando por un tiempo la iconografía de los cigarrillos Camel, palmera, pirámide y camello, y en un momento se cuestiona cómo seguir. "Y en eso, mi hermana que era arqueóloga, venía llegando de fotografiar estos cinco mil metros, cinco kilómetros de pintura rupestre en Taltal. Estaban fotografiados, pero todavía no estaban en este primer librito que escribió Hans Nimeyer. Entonces yo dije, oh qué increíble estos pescados, empecé a trabajar y ahí dije qué alucinante porque era como una especie de repetición, porque a mi lo que me interesaba desde el grabado era como la repetición de una imagen, pero no me interesaba el hecho de imprimir e imprimir una imagen, porque no me interesaba que fuera igual, si no que me interesaba esa matriz que permitía repetir imágenes. Y algo había en estos cinco kilómetros de pintura rupestre que eran estas ballenas arrastradas por balsas, era como que se repetía lo mismo. Y me parecía interesante. Entonces ahí empecé a ficcionar sobre cuál sería la primera pintura chilena. Entonces uno podría decir que la primera pintura chilena, cuáles son las primeras marcas entre pictóricas, gráficas, del territorio y ahí dije bueno, las pinturas rupestres. O sea, una vez que Chile tiene fronteras, todo lo que está dentro de esas fronteras sería la primera pintura chilena. Y las pinturas rupestres, los geoglifos, podrían ser las primeras matrices. O sea, que si uno entintara eso podría sacar copias. Y de ahí empieza todo ese trabajo antes de que nadie trabajara con esto. Entonces por un lado está esto, por otro lado estaban las manos de Río Pedregoso, y ahí mi ficción de que eso era el grafiti prehistórico y que la cerbatana era el spray prehistórico y la piedra era el muro de la ciudad". La primera vez que se expuso esta obra la artista la tituló Ficción del origen de la pintura chilena (1985), que luego cambió por 5000 metros de pintura chilena para una exposición en Canadá (1987).