Nury González y Rodrigo Pérez eran amigos y solían encontrarse en el Mulato Gil, un café que administraba la familia de Nury en la Plaza Mulato Gil de Castro en la calle José Victorino Lastarria, en Santiago. Pérez la invita a ser parte de la puesta en escena haciéndose cargo de la visualidad.
Rodrigo Pérez reconoce lo colaborativo en el teatro “como un espacio de libertad de otros creadores. En las artes escénicas cohabitan autorías en paralelo, muchas voces que se ponen en escena”.
Rodrigo Pérez, entrevista, 23 de octubre de 2025.