Texto Artista
"En el año 1940, mi madre Teresa Andreu, su hermano Delfín y mi abuela Josefa Berenguer cruzaron clandestinamente la frontera de España con Francia, por el paso fronterizo de Port Bou; llegaron a vivir con mi abuelo –quien había cruzado un año antes– a Toulouse, Francia.
Walter Benjamin cruzó ilegalmente la misma frontera de Francia con España, por el paso de Port Bou, y murió suicidado en ese pequeño pueblo de España.
Dos cruces de frontera, en sentido contrario uno del otro, dos destinos diferentes, uno desgraciado y otro fatal.
Ese pequeño acontecimiento de pasaje hacia la vida, el otro coincidente hacia la muerte, hace que yo nazca en Santiago de Chile en el año 1960.
La maleta con el último manuscrito de Walter Benjamin se habría perdido en ese suceso fatal de septiembre de 1940. Mi madre y Walter Benjamin, probablemente se cruzaron, ese septiembre de 1940, en las escaleras del Hotel Francia de Port Bou.
Benjamin murió — en el intento de pasar hacia acá, y mi familia hacia allá, fabricó clandestinamente jabón en el techo de la casa de refugiados de Toulouse.
En 1999, esos acontecimientos, me permiten a mí, realizar una obra a partir de los restos cenicientos de esa historia. El mercado negro del jabón. (...) En esta obra, al igual que en La Tela de mi Abuela 1996, Correspondencias de Mayo 2001, Sic Transit 2006 y Ficción de un Origen 2006— son obras que interpelan ciertos relatos, sean históricos o de ficción, que acreditan una tradición autobiográfica de desarraigo, tragedias mayores como la guerra y el exilio y de lo que podría denominar “inestabilidad histórica”.
He intentado hacer de ello, con el imaginario que supone, un correlato con los procedimientos artísticos, sobre todo con las materialidades de los soportes y con el uso traslativo de prácticas, generalmente femeninas, provenientes del ámbito doméstico. Mis referencias provienen de la búsqueda, del rescate y fijación forzosa de relatos orales apenas audibles, de manualidades hogareñas perdidas, de historias tan heroicas como privadas que fraguaron el momento de la imaginación y cuya naturaleza es ser olvidadas, de algunos documentos de archivo, de frases famosas buscadas que me indiquen un sentido verosímil de la dimensión personal. Mis trabajos pretenden establecer cruces temáticos, procedimentales y técnicos entre las prácticas que determinan el espacio femenino y particularizado de lo privado y aquéllos discursos y prácticas que se determinan como paradigma del espacio político e histórico de lo público. Pretendo resolver ese tránsito de sentidos a través de insuflar el prestigio del arte a los oficios domésticos y a las prácticas recolectoras y clasificatorias reservadas a la mujer por el uso y las costumbres de la economía doméstica, privilegiando de entre esos tópicos “la instancia del tejido y del bordado” y sus metáforas materiales y escriturales.
Las fotografías, documentos y objetos atesorados por mi abuelo Modesto Andreu y desplazados por fronteras hasta llegar casualmente a Chile, me permiten entretejer una memoria y reconstruir o construir una historia posible y la posibilidad de tener una historia. Nury González, Exilio y escritura, sin fecha. “El Mercado Negro del Jabón es una obra construida a partir de historias de exilios y documentos arrastrados por muchas fronteras: el éxodo de mis abuelos de España a Francia en 1939, y el del filósofo judío-alemán Walter Benjamin, de Francia a España en 1940. Dos cruces de frontera por el mismo punto, Port Bou, en sentido contrario uno del otro; dos destinos diferentes, uno desgraciado y otro fatal. Mis abuelos, y mi madre, sobrevivieron fabricando clandestinamente jabón en el techo de la casa de refugiados de Toulouse. Benjamin se suicidó en ese pueblo de España. Ese pequeño acontecimiento de pasaje hacia la vida —el otro, coincidente, hacia la muerte— hizo que yo naciera en Santiago de Chile en 1960 y que, años más tarde, estudiara licenciatura en Arte. Mi infancia transcurrió en medio de relatos heroicos de la Guerra Civil Española y de la segunda guerra mundial. La economía doméstica transmitida por mi abuela, siempre fue para mí la práctica de una economía de guerra, ejercicios disciplinados de parche, de zurcido, de bordado, de remendado. Esos acontecimientos me permitieron, en 1999, realizar una obra a partir de los restos cenicientos de esa historia.” (Nury González en catálogo Una imagen llamada palabra, p.65) "Son todas obras que interpelan ciertos relatos, sean históricos o de ficción, que acreditan una tradición autobiográfica de desarraigo, tragedias mayores como la guerra y el exilio y de lo que podría denominar “inestabilidad histórica”. He intentado hacer de ello, con el imaginario que supone, un correlato con los procedimientos artísticos, sobre todo con las materialidades de los soportes y con el uso traslativo de prácticas, generalmente femeninas, provenientes del ámbito doméstico. Mis referencias provienen de la búsqueda, del rescate y fijación forzosa de relatos orales apenas audibles, de manualidades hogareñas perdidas, de historias tan heroicas como privadas que fraguaron el momento de la imaginación y cuya naturaleza es ser olvidadas, de algunos documentos de archivo, de frases famosas buscadas que me indiquen un sentido verosímil de la dimensión personal. Mi trabajo pretenden establecer cruces temáticos, procedimentales y técnicos entre las prácticas que determinan el espacio femenino y particularizado de lo privado y aquéllos discursos y prácticas que se determinan como paradigma del espacio político e histórico de lo público. Ese tránsito de sentidos a través de insuflar el prestigio del arte a los oficios domésticos y a las prácticas recolectoras y clasificatorias reservadas a la mujer por el uso y las costumbres de la economía doméstica, privilegiando de entre esos tópicos “la instancia del tejido y del bordado” y sus metáforas materiales y escriturales". Nury González, ponencia Matucana 100, sin fecha.