Los hábitos que visten las tres actrices, se anclan en la cromía trabajada por la artista. Son capas sobre capas, como la veladura en pintura. El colore verde se asomaba levemente, el que para Nury era un color perverso.
El convento es graficado sutilmente con tres láminas metálicas que caen desde lo alto.
Para Rodrigo Pérez hay una capacidad de Nury González de convertir la visualidad en una invitación para entrar en la obra. “La Nury dejaba al límite la imagen para ser completada.”
Rodrigo Pérez, entrevista 23 de octubre de 2025.